Esclavos de la Mediocridad

Cuando se trabaja para el Mercado Global, siempre es bueno aprovechar la posibilidad de estrechar lazos con nuestros colegas, y si es en persona, mejor.  La Industria de los Medios de Comunicación, y particularmente la Locución Profesional, ha sabido desarrollar aquí en EEUU un interesante espectro de propuestas –no sólo para los profesionales de larga trayectoria, sino también para los noveles.  En estos últimos tiempos han surgido nuevas conferencias sobre la materia, se han multiplicado las propuestas educativas/formativas en línea, han explotado los foros y espacios en las redes sociales, y lo mismo sucede con los blogs y bancos de voces. Todos estos son síntomas de que nuestra profesión goza de muy buena salud.

Es un privilegio contar con las posibilidades que nos brinda este país a todos los Locutores Profesionales.  Inspiran, despiertan ganas de crear y participar en experiencias riquísimas que no sólo pulen tus técnicas y diversifican tus contactos profesionales, sino que también ayudan a comprender cómo los colegas estadounidenses generan plataformas, eventos, instrumentos y excusas de todo tipo para engrandecer y dignificar sus respectivas carreras a lo largo del año.

No sé ustedes, pero yo no puedo evitar formularme ésta pregunta: ¿por qué a los Locutores latinoamericanos nos cuesta TANTO organizar y generar espacios que promuevan el intercambio? ¿Cuándo comprenderemos que al compartir nuestros conocimientos y al alimentar nuestro enriquecimiento profesional mutuo nos beneficiaremos todos?

He reflexionado mucho al respecto, y me gustaría presentarles los que a mi juicio son los principales factores que nos diferencian de nuestros pares estadounidenses.  En otras palabras, por qué ellos no paran de multiplicar sus oportunidades de crecimiento, y por el contrario nuestra idiosincracia latinoamericana nos estanca, y en ciertos casos nos subestima.

EL EGOÍSMO EMPOBRECE

Este punto está íntimamente ligado a la historia de nuestra América Latina. Venimos de países que siempre han dependido de docenas de variables para poder sostener una economía más o menos saludable. Alcanzar un objetivo laboral/económico cuesta tres, cuatro veces que lo normal: el reconocimiento, el ascenso, el aumento del sueldo, la tranquilidad de llegar a fin de mes, tener por fin la casa propia, ahorrar para cuando nos jubilemos y poder dejarle una herencia a nuestros hijos parece casi una fábula en la realidad de nuestro continente. Por eso, una vez alcanzada la meta, nos aferramos a lo que hemos conseguido como nuestra eterna tabla de salvación y no compartimos ni un centímetro de ella con nadie. Estas realidades conllevan a que el profesional latinoamericano sea muy egoísta, y que por tanto no aporte ni reciba nada de su entorno que promueva su crecimiento.

¿Qué hacen los estadounidenses, por el contrario? Les vaya bien o mal, se reúnen y comparten experiencias. Están abiertos a recibir ideas, pero también son generosos a la hora de compartir las suyas. Promueven espacios para que las cosas sucedan, porque entienden que mediante el intercambio no sólo aumentarán sus posibilidades de progresar, sino que ayudando a los demás TODOS lograrán enaltecer su actividad. El profesional estadounidense se vale de cada situación como una oportunidad positiva, y su único fin es progresar, por su propio bien y el de su comunidad.

MENOS PALABRAS Y MÁS ACCIÓN

Por eso nos va como nos va a los latinoamericanos; porque perdemos mucho tiempo hablando, discutiendo y desmenuzándolo todo hasta el último átomo.  Nos encanta revolcarnos en el Pasado, y no aceptar que el Presente es la herramienta más poderosa para construir un gran Futuro. Así se nos van los meses y los años, y nos vamos quedando en el camino. El estadounidense es más pro activo y más ejecutivo; no anda con vueltas, va al meollo del asunto, analiza los pros y contras, y se brinda por entero a su próximo desafío.

¿Cómo es posible que hasta ahora no se haya organizado, por ejemplo, un congreso para Locutores Hispanos en los EEUU? (No se preocupen, ¡muy pronto les tendré novedades!) ¿Por qué existen MeetUp Groups para Locutores en diversas ciudades de éste país y no hay ni uno solo para Locutores de habla hispana? (He intentado hacer uno, y no tuve suerte!) ¿Por qué cuando se organizan eventos en las mismas Asociaciones de Locutores en diversos países latinoamericanos, participan sólo unos pocos?

Por las dudas les aviso: no todo lo que conlleva a la acción involucra dinero, ¡sino GANAS! Ganas de compartir, ganas de aprender, ganas de DAR. ¿Ven? Volvemos al principio. Dejemos entonces de pasarnos la vida analizando tanto, y mejor demos pequeños grandes pasos a través de la acción; salgamos de la maldita modorra y conectémonos con nuestros pares. Les pongo las manos en el fuego que estos pequeños gestos promoverán cosas maravillosas, ¿saben por qué? Porque las posibilidades son infinitas, y sólo se plasman cuando hay personas que suman su Energía Positiva a una misma sintonía y alimentan la Ley de Atracción, por el bien de uno… y de todos.

CULTO A LA HONORABILIDAD

Ser “honorable” es cumplir con tu palabra, y que ésta valga más que un papel firmado. Traducido a nuestra labor: si recibes un correo de un potencial cliente o uno ya existente, se lo respondes enseguida: no mañana, sinocuanto antes. Los tiempos en EEUU son diferentes: lo eficiente se premia. Y se premia bien.

Pero la Honorabilidad no sólo involucra al prójimo, sino que es un compromiso PARA CON UNO, Y POR UNO. ¿Sabes por qué las empresas latinas le pagan significativamente menos a un Locutor hispano que a uno estadounidense?Porque el hispano ya tiene incorporado que vale menos. Tenemos ese microchip atornillado en el cerebro desde siempre, lo “importamos” cuando vinimos a este país o si nacimos aquí, nuestro mismo entorno nos terminó por convencer que es así.  Ahora, aunque nos duela, ya algunos estadounidenses nos consideran profesionales “Clase B” en esta industria. Esa es la dolorosa realidad: no sólo nos rebajamos en nuestros países de origen, sino que trasladamos esa baja autoestima al “Primer Mundo”, y así vamos abandonando nuestra Honorabilidad por el camino. ¿No creen que es el colmo?

Ser un profesional honorable es darse su lugar, es respetarse por lo que se es y se llegará a ser. Nadie nos regaló nada; el estadounidense, por el contrario, entiende que si bien no tiene por qué cobrar tarifas exorbitantes porque sí, por otro lado está convencido que su labor, su tiempo, su experiencia, merecen ser recompensados en forma acorde.  Los extremos nunca son buenos; en nuestro caso, siento que hemos perdido la brújula de la autoestima y es hora de tomar buenos referentes para que dignifiquemos nuestra profesión.

EN OTRAS PALABRAS… 

Ser exitoso no sólo se trata de acumular dinero, fama y poder. También se trata de saber compartir todo ello con la sociedad, liberarlo, soltarlo. Los países progresan en función de la inteligencia emocional y la calidad espiritual de su gente. Pienso que nuestros países no logran dar ese gran salto porque se reducen a un egoísmo, a una mentalidad tan individualista y tan pobremente proclive al altruismo, que alimentan el anquilosamiento de su economía, la inmovilización social y el conformismo ante la mediocridad.

Empecemos por dar el ejemplo; seamos rebeldes, dejemos atrás esa paralización y sembremos nuestro jardín con los valores y la osadía necesaria para transformar nuestro futuro. Si no somos nosotros, ¿quiénes? Si no es ahora, ¿cuándo?

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