No me cansaré de decirlo: la Narración es la madre de todos los formatos en el mundo de la Locución.  Es aquél que te eleva como profesional, que alimenta la fascinación de tu lengua, que concientiza tu rol de comunicador, que te aparta del narcisismo y te vuelca a una sublime misión: estar al servicio de la difusión del conocimiento, de la emoción, del progreso, de la imaginación. Es que la Narración no se ocupa de vender cualquier cosa en 15 o 30 segundos; trasciende lo estrictamente comercial.  Forma empresas, estudiantes, médicos... Pero también alimenta el alma a través de los audiolibros, o atrapa al televidente mediante un gran documental, una película, o...  Perdón, ¡es que la lista es tan interminable!

Hoy quisiera compartirte 10 mandamientos que a lo largo de mi carrera me han resultado infalibles a la hora de enamorar a mi público.  Llevo más de una década especializándome en este formato y, con el tiempo, en el acierto y en el error me di cuenta que son infalibles. Tómalos como parte de tu Biblia Sagrada del Voice Over y créeme que comenzarás a sonar de otra manera.

1.     MANTENDRÁS UN RITMO MEDIO A LENTO – Ten presente que la temática sobre la que grabarás es absolutamente desconocida para tus oyentes.  En lo último que debes pensar es en sacarte el trabajo de encima y narrar a una velocidad que resulte imposible seguirte.  ¿Te acuerdas de ese profesor de Algebra que daba la clase a un ritmo tal que no podías absorber nada?  Pues no seas como él; sé, por el contrario, un compañero de ruta en medio de ese laberinto.  Apuesta por la empatía, y graba a una velocidad tal que tu público pueda procesar fácilmente la información que comunicas. A tí te parecerá lenta, pero para el otro será un placer escucharte.  Silenciosamente, te estará eternamente agradecido.

2.    NO RESPETARÁS SIEMPRE LOS SIGNOS DE PUNTUACIÓN – Su función es puramente visual, pero al momento de locutar ese guión deberás omitir unas cuantas comas, por ejemplo.  Una cosa son los signos de puntuación sobre un libro; otra cosa es transmitirlos por vía oral.  En el primer caso, están allí para organizar nuestra lectura, pero al momento de llevar ese texto al micrófono utilizaremos una estructura diferente, definida por las entonaciones, las pausas, los acentos...  Te aseguro que una vez lo pongas en práctica, tu locución no se sentirá “leída”.  ¡No hay cosa menos profesional que un artista de voz al que se le nota que lee ! Nuestro talento no se mide por nuestra capacidad de leer, sino por interpretar y capturar el espíritu de un texto.

3.    NO GRABARÁS A PRIMERA HORA DE LA MAÑANA –Al poco rato de despertarnos, es sabido que nuestras cuerdas vocales no están en su graduación de óptimo “calentamiento”.  Mi voz está a punto a partir de las 11 de la mañana, por ejemplo.  Dado que los proyectos narrativos son más largos que los publicitarios, por ende exigen que su inicio, desarrollo y cierre suenen exactamente iguales.  ¡Evita parecer dos personas diferentes en un mismo trabajo..!  Tus oyentes quieren que suenes uniforme, de principio a fin; que reflejes impecabilidad vocal.

4.     TE TOMARÁS DESCANSOS PARA GRABAR –Es poco aconsejable grabar todo un proyecto de corrido; es más, es prohibitivo para todos aquellos guiones que excedan los 10 minutos.  Y más aún, si no eres un Narrador experimentado.  Las pausas aportan muchos beneficios.  He aquí algunos: 

  • Tus cuerdas vocales no se sentirán sobre exigidas
  • En los descansos, puedes aprovechar para editar lo grabado hasta ese momento y, ya de paso, registrarás en tu oído el ritmo, tono y estilo general que usaste en ese lapso par que puedas seguir manteniéndolo al retomar
  • Cuando termines de editar, revisarás lo grabado  y te asegurarás que no cometiste ningún error.
  • De sentir que algo podrías haberlo dicho mejor, puedes corregirlo.

La Gioconda, de Leonardo Da Vinci.  

5.     SONREIRÁS COMO LA GIOCONDA (AÚN SI ERES HOMBRE)– A todos mis alumnos les menciono “La Sonrisa de ‘La Gioconda’” cuando tienen que grabar proyectos narrativos, sobre todo aquellos que son de perfil educativo o instructivo.  Recordarán a la inmortal Mona Lisa del gran Leonardo Da Vinci, aquella misteriosa mujer que no se sabe si está seria o sonríe.  La clave es, precisamente, locutar con una intención tal que denote una luz, una intención generosa y amable de tu parte, aunque sin omitir la seriedad que compete al proyecto en cuestión.   ¿Quién quiere sentir la voz de un ogro hablándole por horas? Es increíble lo que una sutil sonrisa puede generar en los oídos del otro.  Si los ojos son el espejo del alma, entonces la sonrisa es la luz de las palabras.

6.     SEMBRARÁS LA CONFIANZA EN TU PÚBLICO – La mayoría de los guiones que caen a nuestras manos están redactados en tercera persona.  Eso equivale decir que tu rol será el de un narrador omnisciente -- aquél que está fuera de la historia  pero que sabe todo lo que dirá por anticipado.   Claro, eso no te convierte en un Master en la materia, pero... deberás sonar como tal. ¿Cómo lograrlo? 

  • Informándote sobre la temática anticipadamente
  • Manejando una intención coloquial
  • Relatando, no leyendo
  • Denotando versatilidad en el uso de los rasgos sonoros: acento, ritmo, volumen, timbre y tono
  • Hablando claramente, con una pronunciación y dicción impecables

7.     ELIMINARÁS LA VERTICALIDAD – ¡Olvídate del Locutor equiparable a la Voz de Dios, que le habla a su oyente como un pobre mortal que sigue sus instrucciones!  Recuerda: el genio aquí no eres tú, sino tu público – ese mismo que gracias a tus herramientas absorbe, procesa, organiza y aplica el conocimiento que, en calidad de facilitador, tú le transmites. Ahora el receptor destila inteligencia, autonomía, y te ve como un igual.  Así que más vale que guardes en un cajón bajo llave tus aires de superioridad o asumir un rol de outsider, le respetes y te comuniques con él con una horizontalidad que le cautive.  Sé su amigo, su compañero de camino, su guía en medio de ese complejo laberinto de información.  Ponte en su lugar, hazle sentir que la información que le transmites no es tan compleja como cree y que vale la pena aprenderla.  Abrázalo con un tono positivo, creíble, tangible.

8.     SERÁS MOZART, NO MÚSICA ELECTRÓNICA - ¿Por qué la mayoría de los jóvenes consumen drogas cuando van a festivales de música electrónica?  Sostengo que para poder soportar una catarata interminable de música horrible que, de no estar bajo esos efectos alucinógenos, no tolerarían por más de cinco minutos. No te haces una idea de la cantidad de narraciones verdaderamente tediosas, monocordes, literalmente insoportables que he escuchado en todos estos años.  Sin melodía.  Sin creatividad rítmica.  Sin pausas donde eran necesarias, o acentuando las palabras equivocadas.  Mozart es justamente lo opuesto, ¡un elixir para los oídos!  Para escucharlo no necesitas valerte de ninguna “ayudita artificial".  El mérito de Wolfgang Amadeus Mozart es el de cautivarte con su excelencia, con su maestría para jugar con tantos elementos que, combinados, logran elevarnos hasta llorar de emoción.  El Arte del Locutor es hacer de la palabra hablada una ofrenda.

9.     EDITARÁS PROLIJAMENTE TUS AUDIOS – Eso no quiere decir que eliminarás todas las respiraciones; a veces, dejar algunas –siempre y cuando éstas no sean demasiado largas y muy sonoras- le dará un perfil más “humano” a tu performance.  No obstante, los clics, los ruidos de boca mal hidratada, los “pops”, deberás eliminarlos todos.  Y si el ruido en tu boca es muy molesto descansa, hidrátate, ejercita tu lengua, relaja a tu máscara facial interna y externamente, y retoma la grabación.  Editar impecablemente también supone asignarle un ritmo natural a tu locución final. No dejo de escuchar ediciones en las que el flow del relato suena alterado, robótico, donde los puntos finales y el comienzo de la oración siguiente, por ejemplo, están muy juntos y no siguen una lógica para el oído humano.  ¡Ojo con eso!  Nuestra performance también se mide en estos detalles y donde no lo cuides, el público se distraerá y no disfrutará el relato.

10.  AMARÁS A TU PÚBLICO COMO A TI MISMO –En mi caso personal, esta sensación creció naturalmente a medida que fui especializándome en la Locución Narrativa. Entendí que mi papel en la historia no era el protagónico, sino un instrumento para re dimensionar al mensaje y potenciar al receptor del mismo.  Algo que, además, se traduce en cada acto de nuestra vida: cuanto más nos desprendemos del yo y comprendemos que nuestra razón de ser pasa por vernos reflejados en el otro, entonces nuestro espíritu se eleva y la energía amorosa se acelera por motus propio.  Aquel Locutor que es empático con su público, en forma automática empieza a comunicarse de otra manera:  con otra prestancia, con otro tono, con otra luz.  Lo que más deseas es que el mensaje llegue y cause un impacto positivo en su destinatario.  Como Narrador, eres el intermediario de todo ese proceso, el que aportará en pos del crecimiento, la educación y el progreso de tu receptor.  ¿Amas tu profesión? Entonces ama a tu público.    Y honra a ese maravilloso don del que eres dueño, cada día.  Son los pequeños detalles que te harán grande.  Detalles que, para mí, son 10 Mandamientos.

 

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