Desde que lancé mi Blog hace unos meses, nunca sentí tanta dificultad en enfrentar la hoja en blanco y abordar mi próximo artículo. Debería sentirme inspirada, relajada y desbordando energía, habida cuenta que volví hace pocos días de un precioso y largo viaje. Pero no. El efecto “reenganche” fue más duro de lo que creía.

Este 2014 ha sido un año tremendamente duro para mí. Sé que desde afuera podré proyectar la imagen de una profesional super segura de sí misma, que no para de trabajar ni de ganar nuevos clientes… Pero la verdad es que de un año a esta parte, mi escenario laboral ha cambiado en forma sustancial y ello ha conllevado a que me plantee reinventar mi carrera a un nivel radical. Por cierto, en eso me he concentrado principalmente en estos pasados 10 meses, pero los resultados de todo ese esfuerzo tampoco han sido tan tangibles.

Les confieso que me ha superado la ansiedad por momentos, y el miedo me ha paralizado. Una ve a su alrededor colegas que no paran de trabajar, de demostrar en la comunidad profesional lo exitosos, creativos, autosuficientes que son… y llega ese momento en el que te preguntas: “¿cómo es posible que para ellos todo resulte tan sencillo, tan fácil, y que por el contrario mi situación parezca no mejorar aunque sea un poco? ¿Por qué me está pasando esto a mí? ¿En qué fallé?”.

Por eso decidí en este 2014 revertir mi malestar contribuyendo positivamente a mi entorno, relanzando mi Blog. Soy de esas personas que creen que desparramando negatividad para salvar su angustia, sólo se logra el efecto contrario. Asimismo, creo mucho en la Ley de Atracción. No es fácil pensar positivamente las 24 horas del día, pero llega ese instante en el que te aburres de darte manija con tantos pensamientos inconscientes autodestructivos, porque cortan toda posibilidad de que las oportunidades lleguen y conquisten tu realidad.

Grande fue mi sorpresa ayer cuando hablando con una querida colega, me comentó que hay otros Locutores de larga trayectoria que han pasado por la misma situación este 2014, y que lo han expresado a corazón abierto en la última edición de Faffcon, uno de los eventos más relevantes y respetados de la Locución Profesional en EEUU. Enterarme que no era la única que estaba sufriendo los embates de esta cambiante industria, me demostró que no debo sentirme tan sola, tan marginada en mi dolor.

Reflexioné al respecto estas últimas horas, y me di cuenta que es tanta la presión que ejercí sobre mí misma desde que me independicé hace diez años, que no puedo perdonarme no triunfar. Y que no triunfar todo el tiempo no significa que toda mi carrera, que todo lo que he construido hasta ahora es un auténtico fracaso. Es que vivimos rodeados de mensajes, conductas, que nos recuerdan que no siempre será del todo suficiente lo que hagamos, y que si no tomamos tales o cuales medidas, o no alcanzamos “ese” nivel de perfección, fracasaremos (si es que ya no somos fracaso).

Este razonamiento me llevó a pensar: “Acaso mi éxito, mi plenitud, mi satisfacción, deben reducirse a mi trabajo? ¿Acaso mi identidad se define por mi profesión? ¿Es que mi persona se reduce al éxito obtenido solamente”? Ahí sentí un gran alivio, pues entendí que YO NO SOY MI TRABAJO; YO NO SOY SÓLO EL ÉXITO LOGRADO; YO NO SOY LA SUMA DE MIS CLIENTES; YO NO SOY EL DINERO QUE GANO. Mi identidad pasa por la esencia de mi alma, de mi espíritu, de mi persona; de lo que soy como mujer, como esposa, como hermana, como tía, como amiga, como un ser que vive en este mundo y construye alrededor de sí otras cosas que no tienen un valor monetario, o que no se miden por la validación social.

Les acerco desde lo más profundo de mi ser estos pensamientos porque jamás debemos perder nuestro norte por lo que valemos, antes que cualquier otra cosa, como personas. Es comprensible que de nuestro trabajo vivimos; pero el sentido de nuestra vida no puede calibrarse por la vara del éxito constante y del dinero que depositemos en el banco.

Surgir de tus propias cenizas cuando te acecha la incertidumbre requiere de una fuerza inconmensurable. Le agradezco a Dios, al Universo, por darme esa Energía cuando a veces creo que ya no me queda más nada; no sé cómo hago para reinventar las estrategias en mi mente y encontrar salidas cuando creo que éstas se acaban. Pero aquí estoy, como muchos de ustedes, apostando a la esperanza.

La verdad es que tampoco sé cómo hice para escribir este artículo tan rápido! De todos los que he compartido hasta ahora, fue el más personal, el más duro, y el que menos tiempo me llevó terminar… Gracias por aceptar este desahogo! Esta, también soy yo: no soy sinónimo de Éxito, de Sabiduría ni de Autosuficiencia. Soy simplemente una persona que entiende que para Honrar la Vida, hay que vivirla visceralmente –aún no siendo tan exitosa, ni teniendo todas las respuestas.

Un abrazo desde una soleada Tampa, donde quiera que estén!

Cariños,
Simone

Comment