Que todos pasamos por épocas de “vacas flacas” y “vacas gordas”, no es ninguna novedad.  Para quienes somos freelancers y dependemos de tantos parámetros para generar nuestros ingresos esta es, valga la redundancia, la real realidad.

¿Cómo lidiamos con las “vacas flacas” en términos puramente anímicos?  Se necesita haber transcurrido por esos estadios en varias ocasiones para convencerse que por ello el mundo no se acaba.  De hecho, tenemos tiempo.  Sí, ¡TIEMPO!  Tiempo para ocuparnos de una serie de actividades que cuando estamos saturados de trabajo no realizamos y nos pasamos postergando.  Es hora de que dejes de lamentarte por si no te viene trabajo.  Agradécelo y alégrate pues ese tiempo lo invertirás... ¡para generar más dinero!

Te paso algunas ideas para “esos días” en los que el mundo parece conspirar contra tus bolsillos:

1.    No te angusties.  Es normal que no todos los días te llegue trabajo, o que no surja con el mismo volumen de siempre.  Nos pasa a todos los freelancers.

2.    Visita los websites de tu competencia.  Es bueno saber en qué andan tus colegas, ¡y sobre todo aquellos que comparten tu mismo perfil de servicios!

3.    Actualiza tu website, por ejemplo subiendo nuevos demos.  Nuestros sitios ofician de tarjeta personal, con la diferencia que brindan mucha más información y archivos de audio a los clientes potenciales.  Es fundamental que siempre suenes renovado, mostrando trabajos recientes. También, agrega nueva información valiosa en tu biografía, o nuevos testimonios de clientes con quienes hayas trabajado recientemente. 

Aún cuando no trabajamos, el Tiempo es Dinero.

Aún cuando no trabajamos, el Tiempo es Dinero.

4.    Hazte una página profesional en Facebook, y genera contenidos regularmente.

5.   No tienes LinkedIn? Craso error!  Créate una página allí, y sé muy selectivo con los contactos que agregues.  Si ya tienes un perfil en LinkedIn, actualiza constantemente tu información. Escribe artículos; lee los de tus contactos.

6.    Toma un curso que pula más tu técnica en Locución.  Hay que salir de la zona de confort, y ampliar nuestro espectro vocal y de formatos.  Queda totalmente prohibido sonar "antiguo" o dormirse en los laureles.  ¡Tu voz tiene infinitas posibilidades!  No te cierres a un sólo estilo o formato.

7.    Envíale una linda tarjeta a tus clientes más fieles.. y a los que no te llaman hace tiempo.  Agradéceles porque te sigan eligiendo como su voz.

8.    Ponte al día con las facturas que no han sido pagas; notificándoselo a tus clientes.

9.    Participa en nuevos grupos de Locutores en Facebook o LinkedIn.  Lee los comentarios y trending topics que plantean tus colegas.  No es constructivo que te aísles; ¡pasamos tanto tiempo solos en nuestro estudio! ¡Conéctate!

10.Forma un grupo de Locutores a través de Meetup.com, o por tu cuenta a nivel local.  No te limites a mantener comunicación con tu comunidad usando sólo las redes sociales; el contacto cara a cara es fundamental también.  Y ya de paso, sales un poco de casa, que tanta falta hace.

11.Crea un blog propio; ¡reparte conocimiento, experiencias, consejos con tus colegas!  Eres dueño de una experiencia que es única y exclusiva; ¡todos necesitamos aprender de todos!

12. Actualiza tu perfil en los bancos de voces a los que perteneces, inclusive subiendo nuevos demos.

13.Crea una newsletter y envíasela a tus clientes o clientes potenciales.  Cuéntales qué has estado haciendo últimamente; hazlo en forma breve y atractiva, incluyendo imágenes (lamentablemente, hoy se valoran más las imágenes que los textos)

14.Diseña un nuevo demo comercial, con material nuevo.  No te aconsejo que lo hagas tú mismo, ni que delegues esa responsabilidad a productoras de demos que no saben español.  Con gusto puedo asesorarte al respecto.

15.Mantén la frente en alto, y recuerda que tú no eres sinónimo del dinero que ganas ni de los clientes que te contratan: ¡eres mucho más grandioso que eso!

 

Cuando uno tiene tiempo, tiene oro en sus manos.  Inviértelo sabiamente.  Reinvéntate.  Reconéctate.  Pero no te auto conmiseres; aunque no lo creas, ¡no tener trabajo a veces puede ser una gran bendición!

 

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