Estas últimas semanas desarrollé una necesidad de darle otras prioridades a mi cotidiano vivir, entendiendo que debía realizar algunos cambios.  Me despertaba con un cansancio mental preocupante, al tiempo que me iba a dormir muy tarde.  Sentía tanta sobre saturación mental al recibir toneladas información a nivel auditivo y visual, que probé limitar mi exposición a las redes sociales, a los informativos, a los programas periodísticos, a los portales de noticias, y disfrutar más del Aquí y el Ahora.  Fue un proceso que se dio naturalmente, porque literalmente no podía más. 

Confieso que en otras oportunidades intenté hacerlo, incluso cortando del todo mi contacto con Facebook, pero no pude.  Me declaro una adicta en recuperación al Facebook y a mi apetito por la información.  Como toda adicción, el placer es inmediato, pero la duración de ese placer cada vez es más efímero.  En mi caso particular, ello me arrastró a estados de angustia, de nostalgia y desesperación intentado buscar un inútil equilibrio entre dos realidades, la real y la virtual.  Sin ánimo de defenestrar a Facebook, si hay algo que debo reconocerle es que me ha acercado a personas que de otra manera posiblemente no hubiera reencontrado, o lisa y llanamente conocido.  Me ha abierto muchas puertas a nivel personal y profesional.  Sin embargo, la situación se me fue de las manos hasta que se produjo ese “click interno”, que me dijo: “Simone, es hora de administrar tu energía física, mental y espiritual para que puedas seguir adelante.  De no hacerlo, caerás en un surmenage”. Lo bueno es que ese milagro se produjo naturalmente; no fue algo premeditado.

Desde que bajé mis dosis de exposición al Facebook, a los portales noticiosos, a los programas de radio y TV sobre actualidad y superficialidad, aprendí a conectarme con mi entorno de otra manera, y eso repercutió directamente en mi bienestar, mis relaciones y mi trabajo.

Nosotros, los emprendedores que vivimos de Internet para generarnos o reafirmar oportunidades laborales, debemos entender que no podemos estar enchufados todo el santo día a nuestro smartphone o a la pantalla de nuestra laptop.  Son herramientas, no apéndices de nuestro cuerpo.  Son instrumentos que están a nuestro servicio, y no nosotros al servicio de ellos.  ¿Cómo hacíamos antes de que existieran los smartphones para vivir?  ¿Cómo sobrellevábamos nuestras rutinas sin una computadora delante? 

Buscar el silencio alimenta la creatividad, y también la productividad.  Conectarnos con nuestro espíritu fomenta la concentración.  Despegarnos de la silla del escritorio activa nuestra circulación a todo nivel.  Mirar a nuestros seres queridos amorosamente es incomparable a quedar hipnotizados por una pantalla por horas y horas. Parecerá estúpido lo que escribo, pero a este nivel hemos llegado los humanos: a ser súbditos por elección de una tecnología que no tiene alma.

Me gustaría compartir algunos tips que puse en práctica estas últimas semanas, y me dieron un resultado fabuloso.  No los tomé de ningún artículo o libro; son en base a mi propia experiencia.

1.     Organizar mi día – Cada día debo comenzarlo sabiendo de antemano qué sucederá a determinada hora.  A la noche ya sé cómo se planteará el día siguiente: en mi caso, a quién le daré clases, si tengo una cita con el médico, un encuentro social, etc.  Dado que en la jornada de un Locutor Independiente surgen varios acontecimientos a lo largo de la jornada, es bueno que nos hagamos una lista de los e-mails que debemos responder, los trabajos que debemos traducir/grabar, las reuniones con colegas que mantendremos virtualmente, etc., y qué tiempo le asignaremos a cada actividad  Y no dejemos a un margen todo aquello que está más allá de nuestras obligaciones laborales o familiares.  También es fundamental incluir rutinas que nos sean exclusivas a nosotros; son más que necesarias.

2.     Levantarme temprano – Está en la tapa del libro, pero quienes trabajan para sí mismos pueden levantarse a la hora que quieran o puedan.  Pues bien, antes de las 8.30 am sí o sí estoy fuera de la cama.  Ahora con el cambio horario en Estados Unidos, me despierto aún más temprano, lo cual ayuda y mucho.  Las mañanas me rinden de otra manera, y se nota.

3.     Evitar el uso del teléfono mientras estoy comiendo – Ni en el desayuno, ni en el almuerzo, ni en la cena.  Incluso, si no me acompaña mi marido, no le presto atención al teléfono, al menos que reciba una llamada.

4.     Callar la radio – Me las pasaba escuchando informativos y programas periodísticos de Uruguay.  No vivo en Montevideo, vivo en Tampa, al otro extremo del mundo.  Además, ¿para qué estar todo el tiempo escuchando noticias negativas de un país donde no resido más?  Me gustaría aclarar que amo a mi país, y mi corazón siempre será uruguayo; pero escuchar a diario las mismas problemáticas de una sociedad de la que ya dejé de ser parte, me genera una energía muy negativa que no necesito.

5.     Apagar la televisión – Para que vean a qué nivel de desdoblamiento emocional he llegado, me pasa lo mismo con la televisión.  No más informativos de la televisión uruguaya.  Las razones, son las mismas que las enumeradas en el punto anterior.  Ahora me dedico a ver televisión de calidad de Estados Unidos y del Reino Unido.  En la TV Pública y Abierta hay muy buenas opciones, y son gratuitas.  De paso, pulo mi inglés que nunca está de más.

6.     Cortar con la prensa negativa – Soy parte de este mundo, pero eso no significa que tenga que elegir leer titulares sobre tanta violencia, corrupción, superficialidad y banalidad como prolifera en los medios gráficos todo el día.  La vibración que esas imágenes y palabras generan es tan destructiva, que enferma. Por más selectiva que una quiera ser, no puede escapar a los titulares sobre el Estado Islámico, la desviación de fondos públicos ultra millonarios a destinos insospechados, o sobre las Kardashian.  ¡Basta!  

7.     Limitar mi exposición al Facebook – No hay que anular la cuenta de Facebook para dominar nuestra ansiedad frente a él.  Por el contrario, hay que saber administrar nuestro tiempo a conciencia.  Facebook no puede ser nuestra herramienta para validarnos ante los demás todo el santo día; no puede ser la pantalla de una realidad que buscamos vender y no es; no es el diván en la terapia; no es la excusa para que a través de decenas de “likes” creamos que así nos quieren.  Ahora soy muy selectiva a la hora de publicar cosas en mi muro. Últimamente elijo compartir imágenes inspiradoras, o mensajes positivos cuando realmente lo siento.  Asimismo, evito leer publicaciones que tengan que ver con frustraciones o quejas, o seguir a personas que sólo hablan de sí mismas, cualquiera sea el motivo.

8.     Caminar descalza por mi jardín, jugando con Eila, mi perra – Tomar contacto con el césped, con la tierra, es una manera efectiva de conectarnos con el Aquí y Ahora.  Después de almorzar, salgo a mi jardín y juego con mi perra o la acompaño mientras ella se recuesta y despedaza ramas con sus filosos dientes.  Ella disfruta mucho mi compañía, y yo la suya.  Es un momento de conexión muy especial para ambas; además, es un “desenchufe” total para mí, una pausa que se ha vuelto sagrada mientras mis pies y mi piel se conectan con la Naturaleza.

9.     Escuchar Música Clásica o New Age – Cuando organizo mi mañana, respondo e-mails o salgo a caminar, elijo escuchar sonidos que me transmitan paz, armonía y esperanza.. Tengo la gran dicha de vivir en un barrio repleto de verde aquí en Tampa, y el sonido de las aves más insólitas –además de su belleza presencial- me acompañan en el trayecto.  Elijo endulzar mis oídos con sonidos que le hagan bien a mi alma, a mi cuerpo, a mi ahora.

10. Potenciar mi alimentación en forma saludable – Días pasados recibí el resultado de un examen que relaciona mi ADN y mi peso saludable, que en forma gratuita sugirió mi médico de cabecera.  Por razones genéticas tengo una marcada tendencia a la obesidad, algo con lo que he luchado desde mi adolescencia.  Más allá del peso, el cambio en la propoción de los carbohidratos, las grasas y las proteínas tienen mucho que ver con el rendimiento físico, mental y anímico. Los resultados que arrojó este test son sorprendentes, aunque otros eran previsibles.  Cambiar ciertos hábitos me están ayudando enormemente, incluso en mi poder de concentración.

11. Restablecer mi actividad física – Nunca fui una mujer de espíritu deportivo, y es algo que me da mucha frustración.  He gastado un dineral en gimnasios, clases de yoga, etc., y me he pasado meses sin ir.  Pero no hay vuelta que darle: sí o sí tengo que exigirle físicamente a mi cuerpo, y eso no sólo se limita a una caminata diaria de una hora.  Así que divido entre el gimnasio levantando pesas (eso es lo que me mandó el médico), y el yoga, a donde voy dos veces por semana.  Ya con haber reencauzado mis clases de yoga estoy mucho mejor, más despejada, y mi cuerpo se siente de mil maravillas.

12. Llenarme de Gratitud – Aún cuando las cosas no son como una espera; aún cuando el volumen de trabajo no es el que creemos merecer; aún cuando no nos eligieron para alguna de las decenas de audiciones a las que nos hemos presentado; aún cuando nuestros ingresos no reflejen lo que proyectamos para fin de mes; A PESAR DE TODO, SEAMOS AGRADECIDOS.  Como leí el otro día: “Si tienes a alguien que te ama, un techo sobre tu cabeza, un plato de comida enfrente, y si estás sano, eres la persona más rica del mundo”.  A veces nos doblega el ego, y eso es natural en el ser humano; pero no dejemos que sea él quien nos gobierne.  Miremos más allá de lo material: en definitiva, es algo transitorio, no perpetuo.

Antes de terminar, me gustaría decirles que todo lo aquí escrito nació desde mi corazón.  Somos Locutores Profesionales, pero ante todo somos personas, seres de luz.  Dejemos de mirarnos como productores incesantes de resultados.  A veces, el mejor resultado es que no pase nada, y nos rindamos al silencio, al ocio, al contacto con nosotros mismos.  Es increíble cómo acallando estos ruidos en el campo visual y auditivo propenden al desarrollo de nuestra creatividad y nuestra re-conexión espiritual. 

De pasar por experiencias similares, les invito a poner en práctica algunas de las sugerencias que les dejo en este artículo.  Después háganme saber cómo fue su experiencia al respecto, será muy enriquecedor leerles. 

¡Hasta la próxima!

 

2 Comments