Cuando llega un proyecto de narración a nuestras manos y la cotización ya fue aprobada, pasamos por un sinfín de sensaciones: la alegría de grabarlo, la ansiedad de sacárnoslo de encima, el deseo por cobrarlo... ¡o todo junto!

Sin embargo, en estos casos lo peor que podemos hacer es desviar nuestra energía hacia el lado equivocado.  Por el contrario, lo más importante que debemos hacer una vez nos confirman el trabajo es concentrarnos en ése guión que tenemos delante, para que el resultado final sea el óptimo –para el cliente, para el receptor/usuario y, por supuesto, para nosotros mismos.

He cometido un sinnúmero de errores a lo largo de mi carrera al momento de grabar una Narración.  Asimismo, conforme a lo que me han confesado varios alumnos en estos últimos años se han agregado otros tantos, los cuales me gustaría resumirte a continuación para evitarte, de aquí en más, dolores de cabeza innecesarios.

1.     No leer el guión con antelación

Nuestros oyentes necesitan tener la absoluta confianza en que los conceptos que emites, son 100% veraces y confiables.  Si locutas sin tener idea de lo que estás hablando, va a notarse.  ¿Cómo se traduce? En el timbre de tu voz, en cómo construyes los grupos fónicos, en la creatividad que aplicas en tus entonaciones. Así que antes de abrir tu sesión y ponerte a grabar, infórmateacerca del tema para que puedas hablar con propiedad.  No debes ser un científico ni un masteren la materia; pero debes tener una idea general del tema.  Y si no tienes idea, investiga.

2.     No revisar la calidad de la traducción

Lamentablemente, abundan los clientes que le confían la traducción a empleados inexpertos o a traductores poco serios.  O, lo que es peor, suministran el documento final basándose en traducciones automatizadas que se pueden hacer online.  Craso error. ¿Qué hacer cuando advertimos estos horrores?Informárselo al cliente.  Por supuesto que no le gustará escuchar esa noticia, pero a fin de cuentas eso le evitará un dolor de cabeza.  Es importante que lo hagas con mucha altura y, en caso que seas también traductor o puedas derivarle el trabajo a un profesional de tu confianza, puedes ofrecerle esa alternativa.  Hablará muy bien de ti, te puede generar dinero extra, y por ese gesto es muy posible que vuelva a contratarte.  Si te pide que lo grabes tal como está, queda en tus manos decidir si te importa más el dinero que cobrarás por una sola vez, o si vale más tu reputación como locutor.  Para mí, mi nombre lo es todo.  Vale más que 100, 500 o 10.000 dólares. 

3.     No imprimir el guión

Si el documento no es muy largo, te recomiendo que lo imprimas y que incluso modifiques el entre lineado con un espacio de 1.5 para que puedas marcarte en forma clara y limpia las pausas, los tonemas, los acentos o palabras claves, etc. Este consejo va más que nada dirigido a aquellos locutores que no se especializan en el formato narrativo y necesiten anotar sus auto guías para maximizar los recursos que potenciarán su performancefrente al micrófono.  Para las pausas puedes usar el azul; para los tonemas, el rojo; para las palabras clave, el amarillo.

4.     No tener idea del público objetivo

Esta es una de las tantas preguntas obvias que debemos plantearle al cliente.  No obstante, las pistas podemos obtenerlas del producto propiamente dicho, o por el estilo con que el guión ha sido redactado.  No hace mucho, una alumna de Colombia me confió que se puso a grabar un scripta las apuradas con un tono muy amigable, destellando juventud y optimismo, pero cuando llegó al final se percató que el espíritu era justamente el contrario.  La productora le envió el documento sin darle indicaciones; ella, además, no lo leyó íntegramente y se dejó llevar por la intención aparente que advirtió leyéndolo superficialmente.  Pues bien, cuando llegó al último párrafo se dio cuenta que la intención era completamente la contraria a la utilizada durante toda su sesión.  Tuvo que grabar todo de nuevo.  Claro está, hizo lo correcto... y a partir de esa experiencia aprendió la lección.

5.     No consultar la fonética de las palabras extranjeras

El cliente puede suponer que como locutores tenemos que saber cómo se pronuncian las palabras en otros idiomas.  Pues no, no tenemos por qué.  ¡Imagínate pronunciando mal el nombre de la empresa del cliente una y otra vez a lo largo de un video!  Eso sería el colmo.  O nombres de ciudades, de productos, de lo que sea... Aparezcan una o cien veces en el guión, siempre ve a la fuente del conocimiento.  Eso es, pídele al cliente que te grabe el audio de la pronunciación correcta.  De lo contrario, en casos de pronunciación en inglés puedes fijarte en el Diccionario Merriam-Webster, que es una herramienta fantástica.  También, puedes checar en YouTube comerciales o archivos de video que contengan ese nombre o palabra.  En mi caso, esa técnica me ha sido de inmensa ayuda evitándome perder tiempo re grabando, o hacer el ridículo frente a mi cliente.

6.     No leer las instrucciones del cliente

Éstas pueden figurar en el cuerpo de su email o en el documento propiamente dicho.  Allí seguramente aparezcan indicaciones sobre la entonación, el ritmo, terminología, formato de los audios, qué columnas deben grabarse, cómo enviar los archivos, a quién, etc.  No deduzcas, lee.  Y si no entiendes algo, pregunta.  Si no sabes, consulta.  Poco importa si piensan que eres un pesado; “más vale prevenir, que curar”.  

Y aquí te paso unos mini extras:

-      No grabes usando bijou

-      No te pongas ropa ruidosa que sea, por ejemplo, de nylon

-      Evita consumir productos lácteos antes de tu sesión

-      Ten siempre a mano agua ni muy fría, ni muy caliente.  Y varias botellas si tienes una larga sesión.

 

 

 

 

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